Makoko

Happiness. Ways of living

La pregunta por la felicidad está en el epicentro del imaginario colectivo. En los más diversos contextos, la felicidad emerge como objeto de deseo y aquello que da propósito y sentido a la vida. Sin embargo, no sabemos qué se esconde tras ese objeto de deseo.

El filósofo Immanuel Kant, que situaba a la felicidad individual fuera del dominio de la ética, sostenía que “ser feliz es necesariamente el anhelo de todo ser racional pero finito, y por ello es un fundamento determinante inevitable de su facultad de desear”. Añadía, no obstante, que el concepto de felicidad era tan difuso que “aunque todo hombre desea llegar a ella, sin embargo nunca puede decir de modo determinado y acorde consigo mismo qué quiere y desea propiamente”.

Ahora, la apropiación de la felicidad por parte del discurso político y publicitario, pone de relieve la existencia de una abrumadora obligación cultural de ser felices, una obligación que genera, a su vez, un séquito de infelicidades silenciosas y, por tanto, doblemente infelices. 

Este proyecto que presentamos aquí, ‘Happiness. Ways of living’ surge de la necesidad de reformular la idea de felicidad imperante, de la urgencia, ya no de volver a esa pregunta –la de si somos felices– sino de cómo encontramos la manera de serlo, que es otra forma de preguntarnos por cómo habitamos el mundo, en qué pequeñas –y grandes– cosas atisbamos aquello que los griegos llamaron eudaimonia

Para el proyecto ‘Happiness. Ways of living ’ hemos viajado a unos lugares específicos, marcados cada uno de ellos por unas características muy singulares, para retratar y entrevistar a algunos de sus habitantes, para que de sus testimonios emerja un discurso que nos alumbre nuevas maneras de acercarnos a la felicidad.

  • Makoko, una barriada construida sobre el agua, en Lagos, Nigeria, que subsiste a pesar de que el gobierno ha hecho lo posible para que desaparezca. Se trata de un barrio que flota sobre el agua, construido a base de casuchas de madera y laberínticas callejuelas en el que viven más de 100.000 personas en una situación extrema. Pero ellos no quieren marcharse: han encontrado en Makoko el hogar que nadie más parece ver. Se trata de un reducto de dignidad frente a la opulencia de una ciudad que no mira a los pobres.

  • La ciudad de la basura, un barrio de la ciudad de El Cairo, Egipto, donde van a parar la mayoría de desechos que produce El Cairo. Sus habitantes viven casi exclusivamente de la venta de los desechos reciclados.

  • La ciudad de los muertos, un antiguo cementerio de El Cairo en el que muchas familias que no pueden pagar las altas rentas de otros lugares de la ciudad, conviven junto a viejas tumbas y sepulcros. 

  • La avenida de los Baobabs, en Morondava, el epicentro del turismo de Madagascar. Se la conoce por ser la carretera más bonita del país. Su impresionante y bucólico paisaje atrae a una gran cantidad de viajeros, sin embargo, a escasos metros, los oriundos del lugar viven con miedo a la inseguridad desde que se ha llegado el turismo.

  • Las orillas del río Buriganga, Daca, Bangladés. Ahí se realiza uno de los trabajos más peligrosos del mundo: el desguace de barcos. Los trabajadores viven en el interior de grandes buques mientras desguazan estos gigantes de acero.